Saturday, 29 August 2026

Milei: No tiene nada malo que decir sobre Trump, pero sí muchos comentarios para todos los demás.

Milei disfruta abiertamente de la idea de ser un discípulo de Trump. Lo que diga Trump es ley. La política se reduce a la libertad de hacer dinero, cerrar acuerdos que enriquezcan a unos pocos elegidos y luego asegurarse de que nada pueda ser cuestionado. La voz del pueblo no cuenta para nada, a menos que esté entrelazada con los intereses comerciales del partido gobernante o los de sus amigos.

Trump es el dios regional, mientras que los líderes de otros países —especialmente los de tendencia de izquierda— son como el diablo y obra de demonios. ¿Y qué hay de los pobres y demás personas que se encuentran entre los menos afortunados? Milei los invita a mirarse al espejo para descubrir la causa de su suerte en la vida.

Su catecismo religioso no parece ser de mucha utilidad para el aspirante a Trump. Las palabras de Jesús suenan huecas cuando se comparan con una visión tan absolutista del mundo y sus supuestas imperfecciones políticas. Bajo su mandato, el gobierno proporcionará una prosperidad cada vez mayor a quienes ya son ricos. Y para el resto, nada más que una retórica conmovedora diseñada para mostrarles, colectivamente e individualmente, los errores obvios de su forma de actuar.

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